Shokushu zeme

Publicado el 19 de mayo de 2015 en Extractos por | 2 comentarios

El tiempo pasa y los sonidos de la ciudad a lo lejos se filtran por la ventanas rotas. Una gota de sudor le cae de la axila y le recorre las costillas. Un escalofrió le atraviesa el cuerpo, pero disfruta cada segundo. Está nervioso pero mantiene las manos apoyadas en las rodillas.

Cinco minutos después se abre una puerta al fondo y una luz potente lo llena todo. Sus ojos, acostumbrados a la penumbra, le duelen durante un momento que se le hace eterno. Escucha el retumbar de los tacones de mujer y un carrito metálico que se acercan. La puerta se cierra y la potente luminosidad desaparece, sustituida por unas lámparas cenitales que lo iluminan a él y a la mesa.

La mujer se acerca y deja a un lado el carrito metálico. Carros como ese los ha visto otras veces en las lonjas de pescado: en las bandejas hay agua de una profundidad suficiente como para mantener vivo el género. Mishio fija la mirada en las facciones de ella, delicadas, juveniles, subrayadas por una sonrisa a la vez inocente y diabólica. Después mira sus largas piernas torneadas y su cuerpo esbelto y blanquísimo, libre de suciedad y enfermedad. Su pene, hasta ahora relajado, despierta despacio pero con fuerza y empuja contra la tela de sus pantalones de ejecutivo.

La joven se detiene delante de la mesa y lo saluda con una reverencia. Mishio puede ver cómo sus pezones pequeños y negros resaltan bajo la blanca blusa transparente. Se sonríen amistosamente, como viejos amigos tomando un café; no obstante, es la primera que vez que se ven.

Ella, que ahora tiene un semblante serio y concentrado, se quita delicadamente la blusa, la suelta y ésta cae al sucio suelo. Deja los zapatos a un lado y se apoya en el borde de la mesa, le enseña sus pequeñas y firmes tetas: Mishio quiere tocárselas, chupárselas, deleitarse con cada centímetro de su belleza. Pero no se mueve: eso no funciona así. La mujer entonces se da la vuelta y muestra su redondo y pequeño culo blanquecino y apetitoso: un gozo para la vista. Mishio se baja la cremallera del pantalón.

La mujer entonces introduce sus brazos dentro del carrito metálico y extráe algo con cuidado que deposita con mimo encima de la mesa: un pulpo de unos quince kilos, enorme, viscoso, fuerte, con tentáculos poderosos. Se mueve despacio y parece que lo mira, que lo reconoce como uno de los suyos. La joven vuelve a meter sus brazos en el carrito y deposita en la mesa dos largas anguilas de río de casi un metro de largo y unos siete centímetros de grosor que se mueven como serpientes sobre la mesa. Tras guiñarle un ojo se tiende sobre la mesa, coge despacio al pulpo húmedo y viscoso y se lo pone en el vientre plano. El pulpo empieza a moverse frenético, asfixiándose, buscando humedad y oquedades. Un tentáculo llega hasta la boca de ella y se introduce tímidamente, casi parece que juega con su lengua sonrosada. Dos tentáculos más se enroscan alrededor de los senos y se mueven despacio, apretando, marcándolos con múltiples succiones de las ventosas. Otros dos tentáculos más se acercan a sus labios vaginales y se los separán casi con ternura, un instante antes de que otro se introduzca de manera brutal en su interior. La joven se corre instantáneamente, sufre espasmos incontrolados mientras los demás tentáculos le recorren el cuerpo sin contemplaciones. Entonces ella alarga una mano y coge con fuerza una de las anguilas agonizantes y se la mete por el culo mientras se muerde el labio inferior, respira entrecortadamente y aparta el tentáculo que tiene dentro del coño y se introduce en él la otra anguila. Luchan: los animales, por liberarse y contra su muerte, retorciéndose en sus agujeros; ella, por evitar que huyan de su interior. La mujer aprieta las manos con fuerza y respira pesadamente, empieza a sudar, sus mejillas se enrojecen, disfruta de la invasión de todos los orificios de su cuerpo. El éxtasis no tarda mucho en llegar. Encorva su espalda hacia arriba y se vuelve a correr: su orgasmo coincide con la muerte de los animales.

Shokushu zeme es uno de los relatos incluido en PORNO/GRAFÍA 04. Si quieres saber cómo sigue la historia, compra el libro en Amazon por sólo 1,95€.

2 comentarios

  1. Koldo dice:

    Deseando poder leerlo entero, ¡gracias!

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