GoldenStar

Publicado el 23 de mayo de 2015 en Extractos por | 2 comentarios

—¿Ha llegado la segunda parte de Mamás de día, guarras de noche?

—Segundo estante, tercera balda al fondo.

—Gracias.

—Perdone, ¿por qué las esposas con pluma rosa son casi quince euros más caras que las esposas de acero normales? Es excesivo, ¿no cree?

—Eso depende. Es una pluma de importación coreana hipoalergénica y fijada con pegamentos especiales para que no se desprendan y le llenen la cama de incómodas plumas rosas. No destiñen y además se pueden lavar en seco. Y todo eso por unos tristes quince euros. ¿No cree acertada una inversión tan nimia?

—Pues sí, joven, ahora que lo dice merece la pena. Gracias.

—Disculpe. Verá, tengo una serie de gustos… especiales, que podrían ser mal vistos.

—¿A qué se refiere? Hable con naturalidad. Aquí nadie va a juzgarlo, caballero. Siempre y cuando mantenga el decoro y las buenas maneras.

—A mí me gusta… verá, a mí me gusta… que… me den azotes disfrazado de estudiante… femenina.

—Ah, ya veo. Interesante. Y busca material para eso, me imagino.

—Sí.

—Pero no se ruborice, hombre. Aquí hay un lugar para usted. Pero me temo que yo no soy su hombre. Baje las escaleras y pregunte por «Turbio». Él le asesorará mejor que yo. Y no se deje llevar por su cara de mala leche y sus pintas siniestras. En realidad es un encanto.

—Perdone, ¿ha llegado ya la tercera parte de Guarra de día, más guarra de noche?

—¿La de los productores de la afamada Mamás de día…?

—Sí, esa.

—Me temo que no. Pero sé que está al caer. Tengo un amigo que me chiva los lanzamientos. Y me ha dicho que promete calidad a niveles nunca conocidos.

—Argfagaffff… ¡Genial! Gracias.

Y termina otro día maravilloso de mi vida laboral.

La verdad es que hoy ha sido un buen día. Un día sin problemas ni malos rollos, y eso es un triunfo. Porque hay días… no quiero ni pensarlo. Lo único malo es esta pequeña sensación que martillea mi cabeza. Es una sensación propia de otro tiempo, cuando vivía con mis padres. Es la sensación de que estoy desperdiciando mi vida aquí. Que esto no es para lo que estoy hecho. Pero la verdad es que no conozco otra cosa. El mundo continúa su marcha imparable sin echar un vistazo al pasado, mientras que creo que empiezo a quedarme atrás mirando cómo la vida se aleja poco a poco. Tengo treinta y seis años y el planeta se empieza a olvidar de mí.

Está claro que éste no es el mejor trabajo del mundo pero tengo que reconocer que he aprendido mucho aquí. La verdad es que podría haber hecho lo que me diera la gana, pero ha sido en este lugar donde he encontrado algo parecido a la realización personal, a pesar de los cambios. Hace quince años un tipo gordo, de camiseta sudada y pelo graso llamado «tío Guille» me explicaba los pormenores y secretos de la labor que luego desempeñaría con cierta dedicación. Pero no es una dedicación plena y satisfactoria. Es más bien una dedicación con cierto tufo diría yo, que envenena tus sueños y frustra tus intenciones de mejorar, pero que hace que en el fondo creas que estás haciendo lo correcto por quedarte ahí, en situación estable, cómoda y con la satisfacción de estar ofreciendo un servicio público. Porque eso es lo que es el GoldenStar, un servicio público.

GoldenStar es uno de los relatos incluido en PORNO/GRAFÍA 04. Si quieres saber cómo sigue la historia, compra el libro en Amazon por sólo 1,95€.

2 comentarios

  1. Koldo dice:

    Madre mía, sin con un extracto me he reído tanto, con el relato entero no paro, una vez más gracias.

Comentarios, ruegos y súplicas